Cómo trabajan los rescatistas de verdad
La palabra «topos» viene de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco, nacida entre voluntarios del terremoto de México de 1985. Lo que casi nadie cuenta es en qué se convirtieron después: en un cuerpo con protocolo, entrenamiento de años y disciplina de equipo.
Se les llama topos porque entran a los espacios confinados que deja un colapso. Pero esa entrada es el último paso de una secuencia larga, y lo que la hace posible es todo lo que viene antes.
La secuencia que siguen los equipos
- Evaluación estructural. Un ingeniero determina qué partes aguantan y cuáles no. Sin eso no entra nadie.
- Acordonamiento y control de riesgos. Se corta gas y electricidad, se aleja a la gente, se detienen los motores.
- Búsqueda. Perros primero —cubren un área enorme en minutos—, después cámaras de video en pértiga, geófonos y micrófonos que detectan golpes o respiración.
- Apuntalamiento. Se estabiliza el hueco con maderos, puntales y gatos antes de mover un solo escombro.
- Extracción. Corte y remoción controlados, milímetro a milímetro, con un equipo médico esperando al lado.
- Relevo. Turnos cortos y rotación obligatoria. Un rescatista cansado se equivoca, y equivocarse ahí adentro se paga caro.
El síndrome de aplastamiento. Cuando un miembro lleva horas comprimido, liberarlo de golpe manda a la sangre las toxinas acumuladas y puede provocar un paro cardíaco en minutos. Por eso la extracción la coordina personal médico y se hidrata a la persona antes de liberarla. Es la razón más contundente para no sacar a nadie por cuenta propia: se puede matar a quien se acaba de encontrar vivo.
Qué se necesita para ser rescatista
En Colombia, los equipos USAR (Búsqueda y Rescate Urbano) se forman con entrenamiento certificado, práctica sostenida y pertenencia a un cuerpo —Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja o un grupo acreditado—. No es un curso de un fin de semana: es una disciplina que se mantiene con años de entrenamiento periódico. Si le interesa de verdad, el camino es vincularse a un cuerpo ahora, para el próximo desastre, no aparecer en este.
Colombia declinó los equipos de rescate extranjeros señalando que cuenta con 23 equipos propios. La búsqueda en los colapsos de Pereira está cubierta por gente entrenada. Lo que falta no son manos en los escombros.
